четверг, сентября 14, 2006

El céfiro y la ventolera

Un indeciso flotar de hojas de acanto cubre el aire redecorado. No hay perspectivas en ningún sentido y, sin embargo, algo le dice a Serpino que lo que vino a buscar no anda lejos. Entre visiones de muerte apocalíptica pero gris, que siempre preceden a la aparente rutina del viaje en avión, y el ojo del mal que le acompaña desde Constantinópolis, las hojas de acanto se van convirtiendo en hojas de parra, pero Serpino no sabe aún que la calma lo ha conquistado.

1 Comments:

Blogger Princesa Dariak said...

Las hojas, los ojos cambian su viento, reniegan y resisten, pero al final caen, plàcidos. La muerte los llama, y ellos se tranforman en miradas verdes.
Pisar tierra firme despues del asombro, demora en confluencia de corrientes... pero cuando la lluvia se detiene, el remanso aparece, aunque en la profundidad aùn quede algun remolino, de ojos y hojas en espiral avanzando...

Un abrazo de Luz.

6:46 PM  

Отправить комментарий

<< Home