четверг, июля 12, 2007

El céfiro y la ventolera

Serpino despierta al fondo de su cueva, donde la hibernación ha sido un ensueño esta vez. Pero no hay cueva. Uh? Donde antes reinaba la humedad (que Serpino quería suponer confortable) y la oscuridad (que Serpino quería calificar de segura), hay ahora cielo abierto, libre pulmón y mil destellos de ojos de espirititos resueltamente brillantes, que se han comido toda la oscuridad, y de mil mariposas que han abanicado la humedad hasta convertirla en pergamino de estrellas.

Y Serpino no sabe si seguir durmiendo o dormir siguiendo, que tanta es su felicidad, hasta que se da cuenta de qué es felicidad, de que es felicidad y de que es lo mismo que lo mismo es que lo mismo da.

Nunca fue tan feliz Serpino, canta el céfiro, y la ventolera responde que lo mejor está por llegar.

среда, июля 11, 2007

Bulmis jareso astropfa crasciangre, daaj


Anuila es finter in gloca juamás, aster renuanda gloca turcat. Ini suamer flonda, amilca restu se fiacre, pintoaljastrup indemeri, dasi crasciangre jareso unda astropfies si bulmis na glonda, si perfis na culrat: merfida, cuas in guaresci, pinta la niñu estrid en termopa.
Ahs fi mera bulmis ad nor.

воскресенье, июля 01, 2007

El sueño es vida


Como un guante. Eso se repetía continuamente. Como un guante. Como un guante se da la vuelta en sí mismo, como un guante te sienta, querida, como un guante de seda, de cuero, de lana, de hierro,...como un guante que se deja caer, como un guante que abofetea un rostro perplejo, encendido, vacilante, pétreo, desnudo, vestido...vestido como un guante, como un guante que se da la vuelta en sí mismo, su propio regazo para ser acunada por lo que se acuna, para ser su propia madre, su propio fin, su propio principio, principio del fin, fin del regazo de seda desnudo y encendido, que se da la vuelta en sí mismo, río de mar, mar de manantial, manantial de arroyo, arroyo de pantano, pantano de lluvia y lana, como un campo de Escocia donde las nubes manan licor del oro de los lagos, lagos que suben y bajan convertidos en más oro, cuya bendición es como el silencio cómplice de la luna, la sonrisa de las estrellas y el suave borreguillo del guante que es como un pantano de sí mismo, nube de cuero sin regazo para depositar una lluvia sin ojos, como esa luna que, vacilante, se deja abofetear por las estrellas raudas que no esperan a que formules el deseo...y queda el pantano del sueño, imposible de despertar, pero cómo si el sueño de sí mismo es como ese guante, que se sueña sin saberse soñado por no saber que sueña, río de sueño, sueño de mar...