четверг, июля 27, 2006

El sueño es vida

Como todas las noches, Sejmet se presentó a su hora, en su marco, recortándose en el umbral de lo que podría ser una tumba, pero ¿a quién le importaba? Sólo tenía ojos para la diosa, demasiado terrible para ser majestuosa. Y soñaba que sus rodillas temblaban, como si realmente estuvieran en vertical, posición que le costaba mantener incluso en sueños. Ella no dejaba de temblar. ¿En sueños? ¿Se puede ser más real que esa figura que avanza, que parece engullir todo lo que le rodea como un maelstrom de poder?
Embelesada, la contempló también esa noche. 365 estatuas de la diosa jalonaban la adoración de los súbditos de Amenhotep III, una para cada día, excepto el maldito, el día que, agazapada en su eterna calma de saber que no existe ser más peligroso en el universo, la diosa jugaba a ser Bastet, hecha un ovillo, para gozar de su falta de límites también como espectadora. Y 365 noches, la diosa dejaba de ser estatua en su sueño para ser cercanamente terrible.
Ella no dejaba de temblar. Sabía que era, en realidad, un honor y que si realmente la terrible diosa hubiera querido destruirla, le hubiese bastado con pensarlo, nada más. Pero el frío era extremo, allá en la cumbre de donde lo traía la leona andante. Sí, en realidad era un honor, porque, ¿qué podría querer la Poderosa, la Inmensa, la que no necesita de otros, de una indefensa criatura como ella?
Ya llegaba a su alcance otra vez. Ella temió que, como siempre, el sueño se desvaneciese antes de que la diosa hablase, aunque tenía la sospecha de que en realidad era el trueno de la boca de la severa madre la que la sacaba del sueño, sólo con el aliento que precedía a la temida y deseada voz. ¿Temió? ¿Realmente deseaba escuchar lo que quería decirle Sejmet? ¿Podría escucharlo?

среда, июля 26, 2006

El céfiro y la ventolera

Serpino sale del sendero. Le ha parecido que algo brillaba entre la hierba. Cuando llega a la altura del objeto reluciente, se agacha con cuidado. Parece moverse algo por allí. Pero en Serpino puede más siempre la curiosidad que la prudencia y toda precaución queda desterrada cuando comprueba que es el objeto reluciente el que se mueve. Cielos. ¿Se trata de un pequeño meteorito aún incandescente y en plena furia efervescente del reciente aterrizaje? Oh, pero si es una pequeña criatura, un ser diminuto y de colores preciosos, pero que Serpino no logra identificar. En un primer momento, como es lógico, los mil cuentos de la rana-príncipe quieren aparecer en la tramoya, pero no hay caso: Serpino no es una princesa.

Y en todo caso, no es una rana ni un sapo ni una salamandra. Es raro, pero en absoluto repulsivo, ni parece una criatura venenosa o urticariante. Y Serpino extiende la mano, la criatura eleva un par de hermosos ojos que chocan con los de serpino y en menos que se pronuncian mil palabras, Serpino comienza a encogerse entre la hierba aún jugosa del amanecer.

вторник, июля 25, 2006

Arnás groto ed jumi arnase condosveni


Moiflo istúrrido septuagesemi nid orto cusqui arnasel.
jam vidu esfli, jam, kir notlio astueli ad cuesquix filtrupix ed vevia arnase condosveni.
Nug? Joliantre int cuermas, groto filtrupix semenga orneto ad crasciangre serja, crasciangre turrip.
Vi justio come pri mache cos aè, sapr ist iiinea.

воскресенье, июля 23, 2006

El céfiro y la ventolera

Serpino parece desvanecerse cn el sendero. Cuando el sendero es vida, luz, música, magia, serpino, como todas las criaturas del líquen a las potestades, cree que es su esencia la que alimenta a la diosa felicidad, que a cambio le regala eternas ubres que imagina taponando su boca ávida enmarcada en embriagadores hilillos de abundancia.
Pero, ay. Ay.
Y el sendero ya no es magiamúsicaluzvida. Ya ni es.. Y Serpino se pondrá de nuevo a vivre comme un con, como ya se retrató una vez ante cartesiano amigo. Es llegada la hora de levantar el pie por ver si el cuerpo lo sigue, la mirada, el corazón lo sigue, lo sigue el ansia, el corazón y el alma, hacia la vida, la luz, la música, la magia, que deben de estar en algún ¿lugar?. Otra vez, Fénix de Fénix, Fénix el gato de siete mil vidas recosidas.

понедельник, июля 10, 2006

El céfiro y la ventolera

...Y hete aquí que despertó Serpino, con el amanecer más allá de la gota de rocío que se columpia al borde de la telaraña, disfrutando de su envidiable facilidad para no ser presa, antes de saltar al paraíso de las gotas de rocío, bullentes criaturas en medio del bostezo, radiantes criaturas en medio del letargo, criaturas del adiós en el inconsciente legañeo del despertar.
Somos criaturas de un mundo redondo para que la fuerza del sol naciente se nos ofrezca paulatina. Somos criaturas de un mundo errante para que la sombra no sea inevitable vencedora. Somos criaturas de un mundo solitario para que podamos sentir la muerte como terror y amar el nuevo día, la gota, la telaraña, el nº 5 y hasta la panza del fraile que falta a sus votos.
Serpino no sabe aún dónde está ni si se ha reincorporado a la vida consciente. Mueve el cuello. Cantan las copas de los árboles. El céfiro torna. La gota cae. Una lágrima está naciendo en la noche de ultramar. Serpino comienza a saber, un decir.

воскресенье, июля 09, 2006

Gibur celtifpt sorru arnás


Ancoget filpa ed siasi artul quaglo sia tu tlorto arnaster sempa dif.
Duist fa sempa uñufl arriato joto' Jondre? Amirca, ben es jla, ben es jla! Kiú mi seva, kiú papall ta dig estranta? fa duist ver mir filto arnaster u conditiorque fifli espriust chu mi no. gene, gene jodrai ed fillug neytier, tonc humito...
Juto, juto bas. Fliup.

El céfiro y la ventolera


¿Por qué se dice que la noche cae? Caer en un inglés amor, caer en francesa enfermedad, caer en peores italianos tiempos, pero ¿caer la noche? ¿Qué noche? ¿De dónde, a dónde? Esta noche que se adueña del sendero no ha caído, no ha bajado siquiera. No sabría decir qué ha hecho para instalarse aquí, la palabra no es "rodar" ni "deslizarse" ni "precipitarse" (¿Precipitarse, la noche?) Forse, i gatti lo sapranno.
Serpino ha dejado de ver sus pies, como un ahorcado en segunda fase. La luna no ayuda mucho, sólo mira fijamente, pero calla y guarda sus conclusiones mientras baraja una mano sin manos. Serpino siente la noche en la cara como un viento, como un céfiro. El viento inerte del tiempo que no pasa y que saluda a la ilusión con el beso falso más apreciado desde el primer antepasado de Judas. Y , de repente, esa luz que sólo existe en lo más profundo de la noche vuelve a siluetear el sendero.

Pius jandre n'arnás aglom

O segte ir, fandhauptre alondher crasciangre. Filtup, benhumie arnás Serpino armentga agneo. Wist, wist ullai? - frandsó ahfyr Intrudmint. Ed sierño jede aluista, jede fortuip netro arnás: "Gops, rif tande jede Morelli arruite, crasciangre Publisto admetra in dreé". Ousf! Tsiu gips forcultro? Tsiu gips arnás? Negtar potrija servuarmij ch'algmo? Ousf, ousf, dvista gene crasciangre neytier maadsa rifta perúl.

суббота, июля 08, 2006

El céfiro y la ventolera


Jedoch, es muss sein! Y el viento significó de pronto anhelo, bien que de frente. Y se cerraron los bostezos de las criaturas invisibles que pueblan el arbóreo cénit, como una coreografía no se sabe si temible o temerosa, y comenzó a rodar el tiempo como su alfombra roja, al ritmo de las sienes galopantes.
Al fondo, más allá de la atención, la luna jugaba a la petanca sobre el mar. Y el perceptible encanto que atrapó a la noche de repente jugó a ser rotundo y no dejaba caber en sí ni en aledaños el más mínimo nevertheless...

среда, июля 05, 2006

El céfiro y la ventolera

Et pourtant, bien podría ser el rey Midas y no enterarse del maleficio benéfico de su falta de tacto. Todo ello le acompañaba por el sendero que se adentraba entre la maleza descuidada. la estación de lluvias no estaba lejos y su calzado no era muy allá, de modo que pisaba con cuidado a pesar de su eterno beneficio maléfico.
Entonces lo sintió. No fue demasiado fuerte ni demasiado intenso: en otras circunstancias, en otro lugar, le hubiera pasado desapercibido, tal vez. Fue como un soplo hacia adentro, como un suspiro con silenciador. Por primera vez desde hacía mucho (demasiado) tiempo, todos sus sentidos se erizaron y la alerta funcionó a la perfección. ¿Era peligro, era placer, era algo más que una brisa cordial y temblorosa?
Siempre pensaba en música, le costaba dar forma definitiva a un pensamiento definitivo en una expresión definitiva en lenguas definitivas: el ritmo sonaba en su cabeza y era verdad si sonaba bien. El ben trovato a posteriori siempre funcionaba. Así era ahora, así sonaba la imperceptible vuelta del palio de su memoria. Jedoch...

Arnás encorma

Jiu, estrabis, jiu. Miu gavarim obsiptia ad glanten? Werl, anc tlo jo mese, jo tangtuy ed siert. Serpino ba nuñfle, ed juans miu belte ad moc, miu tiaflo Serpiño.
Or, dac, dac: tabo bado in gemiestlen, miu knost. Bado miengti, siolways glant tlo yawopnee ed ancientso. Viense, viense ac humidiflor, ed tiu undersgrom whig niu ed tiu ed siu ed everium jastelga im morgtumbrand: sictasts!

Arnás groto ed jumi arnase


Emaial caspad ji outras vi arnás. Nad arnás reio, gid arnás groto. A ba das? Ug, ma ji outras ed jumi arriés, bado siemi arnase ed errunget. Bado, siemi ed ferne lounden, jos arnás groto qui siemi viul ed reio. Bis, bis, altre cumfio jio nase, ed grimse, ed fepse. Arme! amaial ji artré cos fieri? Ojste! Gimsia, gimsia...
Ed tijse? Badis arrunftet per siemi arnás groto? Diemise, vienti!
Baar.

El céfiro y la ventolera

El sendero ondula ante sí, como adivinando el paso incierto con que lo hollará. Serpino se detiene un instante, el sendero al borde mismo de su pie, lamiendo el paso siguiente. Parece buscar parecer del silencio, tal vez intenta perdonarse por tener el mar tan lejos, ahora, ahora... De lejos, de lejos llega el eco del eco, eco, que no trae más que noticias de sí mismo, eternamente joven, vivo más allá de la carne y la sangre y el alma, allá, allá donde los cuerpos inertes vagan de consumación en consumación. Y sin embargo...
Y sin embargo lo nuevo es viejo y lo viejo es nuevo ahora, decadente como es el sendero, joven sin embargo para una mirada joven, sin embargo viejo para una mirada más joven, más cándida. Cándido Serpino quisiera ser y cultivar su jardín al borde de la decepción suprema y sin embargo...
Y sin embargo Serpino no puede ser Cándido para dejar de ser cándido, porque no puede dejar de creer, oh maldición de bendiciones, oh amarga dulzura de la sonrisa per se, perseguida, perserpina, persefonea.
Sí, no, sí. No queda ni un pétalo en la margarita de su magín y, como siempre, al final es to be, that is the question; Serpino ha nacido para decidir y además el sendero está ahí, al borde mismo de su pie,...y Serpino va a sentir la ondulación en su inmediato devenir, adelante desconocido, easy walking, not so easy thinking. Et pourtant...